¡Hola!
Continúa este viaje por tierras cubanas.
Después de bañarnos en las maravillosas aguas de Varadero, paramos a comer en Cojímar. Por la tarde llegamos a la Habana, donde cogimos el avión con destino Santiago de Cuba. Llegamos de noche, una vez con las maletas en la mano salimos a ver si nos habían podido venir a buscar, pero no vimos a nadie. De repente salieron una plaga de taxistas ofreciéndose a llevarnos, mis padres y yo nos montamos en un coche americano muy chulo. El taxista fue muy amable y nos estuvo contando cosas de Santiago durante el camino hasta que llegamos a las casas donde íbamos a dormir dos noches, nos instalamos y cenamos en una de ellas. Cuando reposamos un poco, fuimos a ver si la Casa de la Música estaba abierta pero era tarde, así que nos volvimos a descansar. Al día siguiente tocaba empaparnos de Santiago, por la mañana estuvimos callejeando por el centro y también vimos el Castillo de San Pedro de la Roca o más conocido como el Morro, desde donde había unas vistas preciosas. Volvimos a comer a la casa y tomamos el café con la familia, que nos contaron más cosas de Cuba y nosotros de España. Con las pilas cargadas, seguimos la visita. Por la tarde bajamos a la zona del puerto y continuamos callejeando por el centro, visitamos la catedral, escuchamos la música que había en la Casa de la Trova y cuando ya nos cansamos de caminar, las mujeres nos fuimos a tomar algo mientras los hombres fueron a recoger el coche. Cenamos en la Casa de la Trova y vimos a un grupo de música cubana, los Jubilados. Allí conocimos a varios cubanos con los que estuvimos hablando y bailando lo que más me gusta, ¡salsa!
Si tuviese que quedarme con un momento de Cuba, no lo dudaría, sería ese, la Casa de la Trova de Santiago con su gente.
Otra mañana más madrugamos, esta vez para ir a Baracoa. ♫ "A Baracoa me voy, aunque no haya carretera" ♫
Ahora con vuestro permiso me voy pero no a Baracoa, aunque no me importaría :-)
¡Un besito!
- blog de marta
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